Apaga la tele, la radio, el ordenador, el teléfono móvil. Tamiza la luz. Siéntate cómodo(a), sin ponerte rígido(a), pero tampoco apoltronándote. Con los brazos relajados, sobre las piernas, coloca el dorso de la mano izquierda sobre tu mano derecha, y pon la yema del pulgar derecho en la palma de la mano izquierda. No aprietes. Cierra los ojos, respira lenta y profundamente focalizando la mente en la sensación del contacto del pulgar sobre la palma. Relaja tu atención, y escucha el silencio durante cinco minutos.

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