Tipos de Kumite en kobudo

Como podemos ver en este blog,el kobudo actual comprende el estudio de al menos cinco armas clásicas del Kobudo de Okinawa: Bo, Tonfa, Sai, Nunchaku y Kama o sansesuko ( segun estilos) , corresponiendo a cada arma tres Kata clásicos y tres de introducción, que presentan técnicas cada vez más avanzadas, progresivamente. El manejo de las armas se aprende en el orden en que se han ennumerado en el párrafo anterior. Hay que hacer notar que esto permite incrementar progresivamente y conforme se avanza en el dominio: uno, el nivel de dificultad del arma, y dos, el nivel de peligrosidad de la misma

Tambien en kobudo actual se estudian muchas formas de combate preestablecido, que se pueden agrupar en dos tipos:

-Bunkai Kumite: Existe un Bunkai asociado a cada Kata, y es un combate preestablecido entre dos adversarios, que sigue la secuencia del Kata. Sirve para aprender el sentido y la aplicación de cada técnica.

Kiso Kumite: Más cercano al combate real, con desplazamientos, ataques, defensas y contraataques variados.

Hay que destacar que en estas formas de Kumite todas las armas combaten contra el Bo. Por ejemplo, hay Nunchaku contra Bo, pero Nunchaku contra Nunchaku o Nunchaku contra Tonfa no están preestablecidos. Esto es así, ya que en su origen, el Kobudo es un arte marcial de autodefensa, y sus armas se usaban para defenderse contra ataques de armas convencionales, como una espada o una lanza. Ya que las técnicas de espada o lanza pueden ser adaptadas al Bo, se usa este como sustituto en el Kumite.

Tradicionalmente, el Kobudo de Okinawa es practicado por los karatekas, porque las técnicas de Kobudo se basan en las del Karate. Normalmente su enseñanza se limita a los ejercicios de forma clásicos (Kata) con las diferentes armas. En cambio, las técnicas de Kumite se enseñan raras veces. El manejo correcto de las armas suele resultar difícil para los principiantes, e incluso, para alumnos de Karate con un cierto nivel de entrenamiento. Esto es así debido a que, en el Karate, solo hay que preocuparse de “manejar” correctamente el propio cuerpo. Lograr un cierto nivel de coordinación de movimientos y dominio de las técnicas, sin ser fácil, es accesible casi desde el principio: Cada persona ya está acostumbrada a mover su cuerpo, y conoce sus dimensiones y posibilidades. El Kobudo resulta más dificil, precisamente porque a la dificultad de aprender a desplazarse y ejecutar técnicas correctamente, se añade un componente extraño al propio cuerpo. Aquel giro que parecía sencillo de realizar, con las manos apoyadas en las caderas, se convierte en algo complicado si se tiene en las manos un bastón de casi dos metros, o un nunchaku girando a toda velocidad (con el riesgo añadido de golpearse uno mismo al menor error).

Probablemente, y aparte de su valor como técnica de lucha esta dificultad sea precisamente, su principal ventaja para un practicante de cualquier otro arte marcial, y en especial el Karate. Pequeños defectos en la técnica que pasarían desapercibidos, se hacen evidentes con un arma de Kobudo entre manos. Además, es más exigente en cuanto a coordinación de movimientos se refiere, y por ello su práctica sirve para perfeccionar la técnica del karateka.

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